Así lo afirmó en las últimas horas el principal regulador nuclear de Estados Unidos. Al menos tres de los seis reactores de la central japonesa están dañados y crece el peligro de una fusión. En tanto, la cifra de muertos por el tsunami superó los 4 mil.
Mientras los expertos siguen luchando para evitar el desastre, Yukiya Amano, jefe del organismo supervisor nuclear de la ONU, dijo que si bien no es preciso decir que las cosas están "fuera de control" en Japón, la situación es "muy grave", al haber daño esencial en tres reactores de la planta de Fukushima.
Los altos niveles de radiación impidieron en la jornada de hoy que un helicóptero volara hasta la zona para lanzar agua sobre el reactor número 3 - cuya cubierta fue dañada por una explosión y de donde se vio salir vapor a primera hora - para intentar enfriar sus barras de combustible.
En una línea coincidente, el principal regulador nuclear de Estados Unidos, Gregory Jaczko, dijo hoy al Congreso que se agotó el agua en el depósito de combustible del reactor 4 de la planta nuclear de Fukushima y aseguró que los niveles de radiación en toda la central son "extremadamente elevados".
Según Jaczko, el que se haya agotado el agua en el depósito de combustible del reactor número 4 de la central de Dai-ichi de Fukushima hace imposible impedir el aumento de temperatura en las barras de combustible. Eso, a su vez, llevaría a una fusión nuclear.
Jaczko explicó en una comparecencia ante un subcomité de energía de la Cámara de Representantes que la situación lleva a EE.UU. a creer que "los niveles de radiación son extremadamente elevados", lo que podría mermar la capacidad de las autoridades japonesas para tomar "medidas correctivas".
La comisión que dirige Jaczko y el Departamento de Energía estadounidense tienen expertos en la planta de Fukushima Dai-ichi, que tiene un total de seis reactores nucleares. Jaczko insistió en que los niveles de radiación podrían hacer que resulte imposible continuar con las tareas de enfriamiento del combustible que hasta ahora han impedido una fusión nuclear y una catástrofe total.
Por su parte ,el Gobierno japonés dijo que los niveles de radiación a las puertas de la planta eran estables pero, en una señal de estar sobrepasado, pidió a compañías privadas que ayudaran a distribuir suministros a decenas de miles de personas evacuadas de las zonas circundantes al complejo.
"La gente no estaría en peligro inmediato si saliera con estos niveles. Quiero que la gente entienda esto", dijo el jefe de gabinete Yukio Edano en una rueda de prensa televisada, refiriéndose a los que viven fuera de una zona de exclusión de 30 kilómetros y que en las últimas horas se amplió hasta los 80 kilómetros.
El operador de la planta en crisis TEPCO describió el reactor número 3 -el único en Daiichi que utiliza plutonio en su mezcla de combustibles- como la "prioridad". El plutonio, una vez absorbido en el flujo sanguíneo, puede persistir durante años en la médula ósea o el hígado y causar cáncer.
La situación en el reactor número 4, donde se declaró hoy el fuego, "no era buena", añadió el operador de la planta, mientras se echaba agua a los reactores número 5 y 6, lo que indicaba que toda la instalación de seis reactores estaba ahora en peligro de sobrecalentamiento.
"Verter agua en las piscinas de los reactores número 3 y número 4 es una alta prioridad", declaró en una conferencia de prensa Hidehiko Nishiyama, responsable de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón.
El funcionario agregó que la piscina para barras de combustible usado del reactor 3 se estaba calentando, mientras que las del reactor 4 seguían siendo una preocupación.
"Podría ser un problema grave en unos días", señaló Nishiyama.
Para el comisario de energía de la Unión Europea "en las próximas horas habrá nuevos eventos catastróficos, que podrían presentar una amenaza a las vidas de las personas en la isla. Fukushima está fuera de control", señaló Guenther Oettinger al Parlamento Europeo.
Más de cuatro mil muertos
Mientras crece la preocupación por la situación en la planta de Fukushima, las autoridades japonesas aumentaron a 4.134 los muertos y 8.606 los desaparecidos por el terremoto y posterior tsunami del día 11 en el noreste de país, según indicó hoy el último recuento de la Policía.
Sin embargo, se cree que la cifra final de víctimas puede crecer todavía en algunos municipios de las provincias más afectadas, como Iwate, Miyagi y Fukushima, donde miles de personas siguen sin ser localizadas.
Más de 100.000 militares y reservistas japoneses, ayudados por voluntarios extranjeros especialistas en salvamento, peinan la zona devastada en busca de supervivientes atrapados bajo los escombros o arrastrados mar adentro por la ola gigante de diez metros de altura.
Los equipos de rescate luchan contra el intenso frío al norte de la isla de Honshu y la enorme destrucción provocada por el seísmo.
Hasta el momento se ha rescatado a unas 26.000 personas, según datos del Gobierno.

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