(IAR Noticias) 28-Febrero-2011
De acuerdo con las agencias internacionales y las propias fuentes "rebeldes" las fuerzas del líder libio, Muamar Kadafi, dejaron la defensiva y pasaron a una contraofensiva contra las ciudades tomadas por los grupos insurgentes controlados por la CIA. Por la magnitud y el armamento utilizado en la represión, temen que el contraataque termine en una "masacre".
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Según testigos citados por Europa Press, el Ejército de Muamar Kadafi está utilizando armamento pesado contra los disidentes e incluso está disparando contra las ambulancias en la ciudad de Misrata(centro).
Asimismo, otro médico ha advertido que Zawiya (oeste) se encuentra rodeada por tropas del gobierno "fuertemente armadas" y de que si las fuerzas de Kadafi consiguen entrar en la localidad se producirá "una masacre".
"Están disparando con antiaéreos, no son simples disparos de arma ligera", declaró un médico local a la BBC. "No podemos enviar ninguna ambulancia porque están disparando contra las ambulancias", añadió.
Previamente, un testigo presencial informó a Reuters que las fuerzas rebeldes se habían hecho con el control de la ciudad y del aeropuerto de Misrata, a unos 200 kilómetros al este de Trípoli, y habían derribado un avión del Ejército gubernamental "mientras sobrevolaba la emisora de radio local" y habían "capturado a la tripulación".
"Los combates por el control de la base aérea militar, cerca de Misrata, comenzaron anoche y continúan", prosiguió.
Aparte, otro médico local informó a la televisión pública británica desde Zawiya que la ciudad "se encuentra en manos de los disidentes y la cosa está en calma". "No obstante, me parece que es la calma que precede a la tormenta", prosiguió. "Zawiya está fuertemente rodeada con armas pesadas y carros de combate. Si las tropas de Kadafi consiguen entrar habrá un auténtico desastre, será una masacre", advirtió.
Zawiya, situada a apenas 50 kilómetros al oeste de la capital, se encuentra por ahora bajo control rebelde. Los combates de los últimos tres días han causado al menos 24 muertos, según un médico que trabaja en un hospital improvisado levantado en una mezquita.
Los rebeldes libios ya habían anunciado un posible contraataque de las fuerzas del líder del país, Muamar Kadafi, quien una vez más anunció el domingo que permanecerá en el país a pesar de las protestas contra el régimen, de las que responsabilizó a fuerzas extranjeras y a la red terrorista Al Qaeda.
Los opositores, que se han hecho con el control de Zawiya han advertido que alrededor de 2.000 combatientes leales a Kadafi han rodeado esta ciudad, situada a solo 50 kilómetros al oeste de la capital, Trípoli. Según Kadafi, los rebeldes son un "pequeño grupo" que ya se encuentra rodeado y que pronto será derrotado.
"Vamos a hacerlo lo mejor que podamos para combatirlos, pero van a atacar pronto", declaró un comandante de la Policía que se ha unido a los rebeldes. "Luchamos por la libertad y estamos dispuestos a morir por ello", aseveró.
En tanto, los máximos representantes de la diplomacia imperial internacional se reunieron el lunes en Ginebra para analizar la crisis en Libia, en momentos en que muchos dirigentes empiezan a pensar en la organización del país norafricano después de la era Kadafi.
La rebelión, que controla el este, anunció el domingo en Bengasi (a 1.000 km al este de Trípoli) la creación de un "Consejo Nacional" para gobernar las ciudades en sus manos, entre las que figuran desde hace días varias ciudades del oeste.
"No podemos llamarlo gobierno de transición. Es un consejo nacional hasta que Trípoli sea liberada", afirmó el portavoz de los rebeldes, Abdelhafez Ghoqa en rueda de prensa en esa ciudad, la segunda del país, convertida en bastión de los insurgentes.
La jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, dio su apoyo inmediato a ese nuevo organismo y se dijo dispuesta a ofrecer "cualquier tipo de ayuda" a los opositores libios. El primer ministro británico, David Cameron, declaró por su lado que para Kadafi había llegado la "hora de partir".
En Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó el sábado por unanimidad una serie de sanciones contra el dirigente libio y sus allegados que incluyen un embargo sobre la venta de armas, la prohibición de viajar al exterior y la congelación de los haberes del clan Kadafi en el extranjero.
La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, instó el lunes al Consejo de Seguridad a no "bajar la guardia sobre Libia en momentos en que sigue planeando la amenaza de represalias violentas contra los civiles".
El balance de muertos de estas casi dos semanas de revuelta es más difícil de establecer. El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, dijo quepodrían ser más de mil.

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