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01/12/2010

Krugman, China y la naturaleza del actual capitalismo financiarizado occidental



"Los actuales ataques a China se parecen mucho a los ataques a Japón y otros países asiáticos a finales de los 80, que consiguieron demonizar a economías exitosas por haber evitado ser víctimas de las prácticas predatorias que corroyeron a la industria norteamericana, que 'financiarizaron' y postindustrializaron su economía. La piramidalización de la deuda estadounidense que arrancó en los 80 ha desembocado en una guerra de clases sin apenas justificación económica. Así pues, culpar a los extranjeros –por enriquecerse del mismo modo que hicieron los EEUU desde que el Norte ganó la Guerra Civil en 1865— equivale simplemente a proporcionar una coartada política para un statu quo económicamente estéril."


He aquí el dilema en que se halla la economía estadounidense: la política de flexibilización cuantitativa de la Fed –crear más liquidez para que los bancos puedan prestar más— pretende ayudar a la economía a "tomar prestado el camino para salir de la deuda". Pero los bancos no están prestando más por la sencilla razón de que un tercio de los bienes raíces estadounidenses se hallan ya en situación de quiebra técnica [negative equity: deben más de lo que valen los activos hipotecados; T.], mientras que la pequeña y mediana empresa, que ha creado el grueso de los puestos de trabajo nuevos en Norteamérica en las últimas décadas, ha visto como su colateral preferido (los bienes raíces y los pedidos de venta) se encoge más y más. ¿Cómo puede esperares que los bancos presten más y contribuyan a reinflar los precios de los activos en la economía, si los salarios y los precios al consumidor siguen su deriva bajista? Así pues, el conjunto de la economía "real" no puede sino seguir encogiéndose.

Lo que ha dado centralidad al argumento a favor de la política de la Fed esta semana pasada han sido los intercambios entre Republicanos y Demócratas. El deterioro de la situación llevó a un grupo de economistas y estrategas políticos republicanos a publicar una carta abierta al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, criticando la política de flexibilización cuantitativa (QE2) de la Fed, política consistente en inundar la economía con liquidez, lo que tiene que repercutir en los mercados exteriores de divisas al empujar a la baja la tasa de cambio del dólar. Hasta aquí, no deja esa crítica de ser atinada. Pero apenas rasca la superficie.

Piénsese en Paul Krugman, uno de los defensores más progresistas de la política del Partido Demócrata. Sus columnas en el New York Times rechazan el papel de los republicanos como abogados de los intereses de Wall Street y de los grandes empresarios. Pero también disculpa y aun se añade al vapuleo a China. "Culpar al extranjero", y no al sistema, suele ser una respuesta de la derecha, pero Krugman culpa a China simplemente porque los chinos tratan de salvarse evitando ser las víctimas de las políticas de Wall Street que el propio Krugman critica cuando la víctima son los trabajadores norteamericanos. Al culpar a China, no sólo deja fuera de foco al comité directivo de la Reserva Federal y a los amigos wallstreetenses de ésta, sino que, en la práctica, culpa al mundo entero; un mundo que, en formación de frente unido, propinó hace dos semanas en Seúl un sonoro y unánime bofetón al nacionalismo financiero de Obama en las reuniones del G20.

Es triste que en la columna de Krugman del pasado viernes, 19 de noviembre, en el New York Times, intitulada "El eje de la depresión", se mostrara a las claras que las soluciones preferidas de Krugman no van más allá de lo que permite concebir el superficial y manoseado instrumental intelectual del pensamiento económico marginalista. Su columna venía a aceptar el intento de la Fed de reinflar, mediante la flexibilización cuantitativa, la burbuja inmobiliaria inundando los mercados con crédito suficiente para rebajar las tasas de interés. Pretende que lo que la Fed pretende con eso es "la creación de puestos de trabajo", y no, principalmente, como es el caso, rescatar a los bancos tenedores de hipotecas sobre propiedades en situación de quiebra técnica.

Lo cierto es que reinflar los precios de los bienes raíces no facilitará a los perceptores de salarios y a los compradores de vivienda la consecución de sus objetivos. Rebajar los tipos de interés reinflará los precios de los bienes raíces ("creación de riqueza", al estilo de Alan Greenspan), lo que aumentará el nivel de la deuda en que deben incurrir los compradores de vivienda para adquirirla. Y cuanto mayor es el servicio a pagar de la deuda, tanto menos disponible queda para gastar en bienes y servicios (la "economía real"). El empleo encogerá en una espiral financiera de austeridad económica.

Desgraciadamente, la mayoría de economistas están obnubilados con la trivializante fórmula DV=PT. La idea es que más dinero (D) lleva al incremento de los "precios" (P), presumiblemente, precios del consumo y de los salarios. (Se puede ignorar la velocidad, "V", que es simplemente un residuo tautológico.) "T" son "transacciones", y vale por el PIB, a veces también llamado output, producto.

Aproximadamente el 99,9% del dinero y del crédito no se gasta en bienes de consumo (la "T" en DV=PT). Cada día, un volumen mayor que todo el PIB anual pasa por la New York Clearing House y por el Chicago Mercantile Exchange para préstamos bancarios, acciones y bonos, hipotecas empaquetadas, derivados financieros y otros activos y apuestas financieros. De modo que el efecto de la flexibilización cuantitativa de la Fed –la inflación monetaria— será inflar los precios de los activos, no los precios de los bienes de consumo y de otras mercancías.

La dinámica clave del capitalismo financiero de nuestros días

Esa es la dinámica clave del capitalismo financiero de nuestros días. Lastra a las economías con deuda, y cuando el servicio de la deuda rebasa el excedente a partir del cual esa deuda es pagadera, el banco central busca "reinflar para salir de la deuda", creando crédito nuevo "dinero" suficiente como para revalorizar bienes raíces, acciones y bonos (suficiente, esto es, para que los deudores puedan seguir pagando los intereses debidos). Tal es el deus ex machina, el flujo de crédito, de fuera a dentro, capaz de permitir que las economías financiarizadas operen como esquemas Ponzi piramidales a gran escala. Esa dinámica es estimulada mediante la gravación fiscal de las ganancias especulativas (de "capital") a tipos marginales inferiores a los impuestas a salarios y a beneficios empresariales. Así las cosas, ¿por qué deberían financiar los inversores inversiones en capital tangible, si pueden cabalgar alegremente la ola de la inflación de precios de activos? La economía de la burbuja troca en "creación de riqueza" especulativa.

¿Puede funcionar eso? ¿Hasta cuando seguirán unos inversores crédulos invirtiendo en un esquema piramidal desarrollado a ritmos exponenciales imposibles y disfrutando de una ficticia "creación de riqueza", mientras los banqueros cargan a la economía con deuda? ¿Hasta cuándo creerá la gente del común que la economía está creciendo realmente cuando los banqueros prestan a una economía supervisada por agencias regulatorias pilotadas por ideologizados desreguladores?

El ideal de los banqueros es que todo el excedente que se halle por encima de la mera subsistencia sea pagado en forma de intereses y honorarios: todo el ingreso personal, todo el flujo de caja empresarial y toda procedente de los bienes raíces. Así que cuando la política de flexibilización cuantitativa de la Fed rebaja las tasas de interés hipotecario, lo que consigue no es que los propietarios de vivienda terminen pagando menos, sino que lo que hace es simplemente permitir el incremento de la tasa de capitalización del valor de la renta existente.

La coartada de la Fed es que la flexibilización cuantitativa beneficia a los compradores de vivienda reduciendo la deuda en la que tienen que incurrir. Pero si eso fuera verdad, su ganancia significaría una pérdida para los bancos, y los bancos son la principal base de la Fed. Para la reserva federal, el "problema" económico radica en que unos precios de la vivienda a la baja (es decir, más accesibles) están matando los balances contables de los bancos. De manera que el objetivo real de la Fed es reinflar la burbuja inmobiliaria, al tiempo que, de paso y si puede, espolear una burbuja en el mercado de valores.

Una columna de Andy Kessler en el Wall Street Journal (viernes, 19 de noviembre, la misma fecha en que apareció la columna antes mencionada de Paul Krugman) apuntaba a eso, pero reconociendo que la Fed naufragaría desastrosamente en la opinión pública si iba de cara y explicaba que la motivación de su nueva ronda de flexibiliación cuantitativa era revertir la caída de los precios de las propiedades inmobiliarias. "Bernanke provocaría el pánico, si dijera públicamente que, de no ser por la polvareda mágica levantada con el dólar, los bienes raíces caerían al abismo", y si admitiera que, en tal caso, los balances contables de los bancos seguirían sufriendo con "los créditos inmobiliarios y los derivados financieros tóxicos". Pero el carácter en buena medida ficticio de la solvencia bancaria oficialmente reconocida se refleja en el hecho de que el valor en la bolsa del Bank of America (que compró Countrywide Finance) es sólo la mitad de lo que figura en sus libros, mientras que el de Citibank está exagerado en un 20%.

Las ejecuciones hipotecarias, ni que decir tiene, son mala cosa para los propietarios de vivienda, pero son aún peores para los bancos, a causa de la pirámide financiera de crédito erigida sobre el valor de las hipotecas basura de la década pasada. El problema con el análisis de Krugman es su aceptación, de partida, de que la flexibilización cuantitativa –pensada para reinflar la burbuja inmobiliaria— es buena para el empleo y aun para la renovación de la competitividad estadounidense, y no, como es el caso, todo lo contrario. Al centrarse en el comercio y el trabajo, concede ya por implicación que el dólar se está debilitando sólo a causa del déficit comercial, ¡no a causa del déficit militar y de la fuga de capitales! Y parte del supuesto de que reinflar la burbuja inmobiliaria –objetivo explícito de la Fed— hará más competitivas las exportaciones norteamericanas, ¡y no menos! Con toda seriedad, afirma en su columna del 19 de noviembre que "la razón esencial del ataque a la Fed es el egoísmo puro y simple. China y Alemania quieren que Norteamérica siga siendo poco competitiva".

No es eso lo que yo he oído en China y en Alemania. Chinos y alemanes quieren simplemente evitar disrupciones e inestabilidades en su comercio y en su producción nacional, y evitar sufrir pérdidas en sus reservas internacionales (reservas, dicho sea de paso, mantenidas en buena parte por una inercia que viene de la I y de la II Guerras Mundiales, cuando los EEUU incrementaron hasta el 80% de los años 50 su participación en las reservas de oro en el mundo). El Tesoro norteamericano querría que los bancos y los especuladores estadounidenses ganaran fácilmente 500 mil millones de dólares a costa del Banco Central chino, especulando astutamente con el comercio de divisas. La Fed querría ver reivivir la economía estadounidense por la vía de saquear otras economías.

No habrá tal. El patrón de un dólar en desplome para las finanzas internacionales quedará gravemente tocado tan pronto como otros países sean capaces de reemplazar al dólar por una moneda mutuamente aceptada en sus intercambios, un proceso que ahora mismo encabezan los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Sudáfrica acaba de sumarse a esos países como quinto miembro, y los exportadores de petróleo, desde Nigeria hasta Venezuela e Irán, se están asociando entre sí para hacer que el sistema monetario internacional sea menos injusto y menos explotador. Joseph Stiglitz, compañero de Nóbel Paul Krugman, ha advertido (de modo aparentemente irónico, porque lo hizo en una columna reproducida en el Wall Street Journal): "Se supone que ese dinero [de la flexibilización cuantitativa] revitalizará a la economía norteamericana, pero, lejos de ello, lo que hará es recorrer el planeta en busca de economías que parecen funcionar bien, provocando una catástrofe aquí."

La Fed y el Congreso han instado a China a reevaluar su moneda, el renminbi, un 20%. Eso obligaría al gobierno chino y a su banco central a absorber una pérdida de medio billón de dólares de los 2,6 billones de reservas que ha ido acumulando. Esas reservas no proceden solamente de las exportaciones, mucho menos de las exportaciones a los EEUU. Son fugas de capitales realizadas por gestores financieros estadounidenses, arbitrajistas de Wall Street, especuladores internacionales y otras gentes que buscan comprar activos chinos. Y son el resultado del gasto militar estadounidense en sus bases en Asia y en otros sitios, dólares que los países receptores mueven y gastan en China.

Las autoridades chinas han tratado de dejar claro que lo que les resulta objetable es la política estadounidense de creación de "crédito electrónico en la pantalla de ordenador" a un 0,25% para comprar luego por doquiera activos de alto rendimiento (y casi cualquier activo extranjero es de mayor rendimiento). La reunión del G20 la pasada semana en Corea del Sur acusó a los EEUU de depreciación competitiva de la moneda y de agresión financiera, y los países comenzaron a rehuir el dólar y aun a evitar incurrir en excedentes comerciales y de pago como tales.

Lo esencial es que no hay manera de que los EEU puedan defender la depreciación del dólar en términos que obliguen a otros países a aceptar pérdidas en sus valores. Los inversores de todo el mundo han perdido la fe en el dólar y en otras monedas papel, y se están movimiento hacia el oro o, simplemente, cierran sus economías. En el curso del pasado año –desde las reuniones de los BRIC en Ecaterimburgo, Rusia, en verano de 2009— su respuesta ha sido evitar el uso del dólar para protegerse de la agresivas fugas de capital estadounidense que buscan atacar por sorpresa a sus bancos centrales y comprar sus empresas, sus materias primas y sus activos con "papel crédito" (y en realidad, posibilitar también el aumento del gasto militar).

En vez de apoyar ese intento –un movimiento con consecuencias positivas para la paz en el mundo, porque tiende a limitar el aventurerismo militar estadounidense (como la Guerra de Vietnam obligó al dólar a soltar las amarras del oro en 1971)—, Krugman se sirve de la crisis para atacar a China como si el éxito de ésta fuera lo que está perjudicando a los trabajadores norteamericanos, y no las políticas estadounidenses postindustriales y profinancieras que han inflado la burbuja inmobiliaria, privatizado la asistencia sanitaria sin opción pública –sin siquiera un descuento para las compras de fármacos públicos norteamericanos— ni la incapacidad para depreciar las deudas hipotecarias y otras deuda bancarias y acercarlas a la capacidad de pago.

Los actuales ataques a China se parecen mucho a los ataques a Japón y otros países asiáticos a finales de los 80, que consiguieron demonizar a economías exitosas por haber evitado ser víctimas de las prácticas predatorias que corroyeron a la industria norteamericana, que "financiarizaron" y postindustrializaron su economía. La piramidalización de la deuda estadounidense que arrancó en los 80 ha desembocado en una guerra de clases sin apenas justificación económica. Así pues, culpar a los extranjeros –por enriquecerse del mismo modo que hicieron los EEUU desde que el Norte ganó la Guerra Civil en 1865— equivale simplemente a proporcionar una coartada política para un statu quo económicamente estéril.

A los dos partidos norteamericanos y a sus portavoces políticos les resulta más fácil demonizar políticas que van más allá de lo meramente marginal (y que, por lo mismo y en ningún caso, puede afrontar la solución de problemas estructurales centrales). El debate político termina así alzaprimando diferencias políticas insignificantes. Difícilmente se tendrá consciencia por esa vía de que el problema que tiene ante sí el desempleo industrial norteamericano es que los perceptores de salario tienen que ganar lo suficiente para pagar la vivienda más cara del mundo (la FDIC [corporación federal de seguros de depósitos, por sus siglas en inglés] está tratando de limitar las hipotecas para que no absorban más del 32% del presupuesto del prestatario hipotecado), la asistencia sanitaria y la Seguridad Social más caras del mundo (con un 12,4% de deducciones, conforme a lo dispuesto por la FICA [Ley federal de seguro de las contribuciones, por sus siglas en inglés], elevadísimos niveles de endeudamiento personal con los bancos y las rapaces empresas de las tarjetas de crédito (cerca de un 15%) y un desplazamiento de la carga fiscal desde la propiedad y los más ricos hacia los ingresos procedentes del trabajo y hacia los bienes de consumo (otro 15%, más o menos). El propósito de los banqueros pasa por calcular cuánto pueden pagar sus clientes, lo que se define como cualquier cantidad que rebase los costes básicos de subsistencia y los gastos "no-discrecionales" que vayan a parar al sector FIRE [Finanzas, Aseguradoras y Bienes Raíces, por sus siglas en inglés].

Eso es suicidio postindustrial, y es la vía a la servidumbre por deudas para los asalariados y los consumidores norteamericanos. China ha creado una economía que ha conseguido –hasta ahora— evitar la financiarización de sus empresas. El Estado posee más de la mitad de las acciones de sus bancos comerciales. De acuerdo con el Ministerio de Finanzas chino, los activos de todas las empresas estatales en 2008 representaban cerca de 6 billones de dólares (lo que equivale a un 133% del producto económico anual). Lo que trae consigo que, cuando se hacen préstamos a las empresas nacionales –especialmente a las que son de propiedad parcial o totalmente estatal—, los intereses y los réditos financieros fluyen hacia el sector público, lo que hace innecesaria la grabación fiscal del trabajo.

Como puede comprenderse, China está tratando de defender este sistema. Sin embargo, la administración Obama (imitada por los fundamentalistas republicanos del libre mercado) critica eso, particularmente su subsidio público de la energía solar, una inversión destinada a desacelerar la polución y el calentamiento global. El Wall Street Journal del pasado miércoles proporcionaba un ejemplo casi cómico de este ataque hipócrita (Jason Dean, Andrew Browne y  Shai Oster: "China's 'State Capitalism' Sparks a Global Backlash" ["El capitalismo de Estado chino desencadena una reacción global"]), denunciando la aceleración de las inversiones chinas en energía solar para emancipar a su economía (y a su atmósfera) de las importaciones de petróleo y de las emisiones de carbono. "Aprovecha el control estatal del sistema financiero para canalizar capital de bajo coste hacia las industrias nacionales (y hacia naciones extranjeras ricas en recursos combustibles fósiles y en minerales que China necesita para mantener su rápido ritmo de crecimiento)".

Esa política china llevó a Charlene Barshefsky, representante del comercio exterior norteamericano bajo Bill Clinton (y quien ayudó a negociar la entrada de China en la OMC en 2001), a quejarse de que "economías vigorosamente dirigidas por el Estado, como la china o la rusa (…), puedan decidir que 'ramas industriales enteras sean creadas por el Estado', (…) lo que desequilibra el campo de juego, penalizando al sector privado". Eso es precisamente lo que hizo Japón para fomentar su industrialización: suministrar crédito público, a fin de promover la inversión en capital tangible, no el latrocinio de las exacciones financieras. "Vastas franjas industriales siguen controladas por empresas estatales, estrictamente restringidas para los extranjeros", se quejan los autores del artículo en el Wall Street Journal. "El Estado posee los principales bancos en China, sus tres mayores compañías petroleras, sus tres servidores de telecomunicaciones y sus principales empresas de medios de comunicación".

Hay dos ideas muy distintas sobre cuál debe ser el papel desempeñado por el sistema financiero. En Occidente, en los últimos treinta años, los bancos comerciales han creado el grueso del crédito para la especulación y la inflación de los precios de los activos, no para financiar la formación de capital y la industria. La idea directriz de una banca pública es promover la inversión a largo plazo para aumentar la productividad, la producción y el empleo. Y eso es lo que ha permitido a China triunfar con tanta rapidez, mientras que las economías occidentales se financiarizaban y degradaban. Los países bálticos, Islandia y ahora Irlanda son ejemplos del desastre que el neoliberalismo financiero causa cuando tiene las manos libres.

La moraleja es que el éxito bancario chino –y su propósito de defenderse del asalto de la moneda estadounidense y de la especulación arbitrajista que busca saquear sus reservas extranjeras—, lejos de merecer la acusación de promover la guerra económica, merecería ser emulado. Emularlo es, precisamente, lo que los países BRIC declaran ahora querer. La administración Obama y los políticos europeos tocan, desde luego, certeramente nervio cuando urgen a China a centrarse más en su propio mercado interior y a acelerar el aumento de sus propios niveles de vida. Es claro que los mercados interiores de EEUU y Europa se están encogiendo, a medida que avanza la deflación por deuda.

China no es tan autosuficiente como los EEUU en recursos naturales y agua. Eso significa que un incremento de sus niveles de vida exigirá gastar buena parte de los ahorros internacionales que han llegado a atesorar. Pero al menos se halla en la senda adecuada. ¿Puede decirse lo mismo de Norteamérica? ¿En qué ayuda denunciar a China? ¿No deberíamos más bien preguntarnos por qué su productividad, su inversión de capital y sus niveles de vida están creciendo, mientras declinan los nuestros?

La misma pregunta sugiere la respuesta: el sistema financiero chino está concebido para promover un crecimiento del excedente, no para chupar el excedente existente. Un producto lateral de eso es el aumento de los precios en los bienes raíces y en los mercados de valores, pero ese aumento refleja aquí incrementos de inversión de capital y progreso, no una diversión de la inversión para alimentar el vaciamiento de activos [asset stripping], como ha ocurrido en los EEUU de la codicia arrogante imperante en los últimos 30 años.

Lo que debería preocupar a Krugman y otros economistas que abogan por los asalariados y por el conjunto de la economía es el peligro de que la Fed emprenda otro rescate camuflado de sus amigos de Wall Street. Pues bien; Kessler sugiere que la Fed debería hacer precisamente eso: "trasladar la deuda tóxica a los libros contables de la FDIC [Corporación federal de seguros de depósitos, por sus siglas en inglés] y de la Fed, y reflotar a los bancos con capital fresco para abrir el próximo lunes por la mañana".

¡No puede criticarse a China por hacer lo que hace!

Michael Hudson trabajó como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Su dedicación a los problemas de las economías postsoviéticas, y especialmente la letona, le ha llevado a ser comisionado recientemente, por parte de la coalición de izquierda letona Centro de la Armonía, como economista jefe de la Reform Task Force Latvia, un think tank encargado de elaborar una política económica alternativa para ese país báltico. Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009).

Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella


http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3755

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2 Timoteo 3

Carácter de los hombres en los postreros días

1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. 6 Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. 7 Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. 8 Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés,(A) así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. 9 Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. 10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, 11 persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía,(B) en Iconio,(C) en Listra;(D) persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. 12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; 13 mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarg:uir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

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¿Qué es el Cristianismo? en 2 minutos ¿qué enseña la Biblia?

2 Tesalonicenses 2
Manifestación del hombre de pecado
1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él,(A) os rogamos, hermanos,
2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.
3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,
4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto;(B) tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.
7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.
8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca,(C) y destruirá con el resplandor de su venida;
9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,(D)
10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.
11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,
12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
Escogidos para salvación
13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,
14 a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.
16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,
17 conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.
Joel 3
Juicio de Jehová sobre las naciones
1 Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén,
2 reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra;
3 y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber.
4 Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón,(A) y todo el territorio de Filistea?(B) ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.
5 Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;
6 y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra.
7 He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza;
8 y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová ha hablado.
9 Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
10 Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces;(C) diga el débil: Fuerte soy.
11 Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes.
12 Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
13 Echad la hoz, porque la mies está ya madura.(D) Venid, descended, porque el lagar está lleno,(E) rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.
14 Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.
15 El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
Liberación de Judá
16 Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén,(F) y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.
17 Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella.
18 Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.
19 Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente.
20 Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación.
21 Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.

2 Pedro 2

Falsos profetas y falsos maestros

1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado,
3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.
4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;(A)
6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza(B) y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,
7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados(C)
8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),
9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;
10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío.
Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores,
11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor.
12 Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición,
13 recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores.
14 Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.
15 Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad,
16 y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.(D)
17 Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.
18 Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error.
19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.
20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.
21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.
22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito,(E) y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.