Un manifestante arroja un palé a una barricada en llamas ante una refinería cerca de Arnage (Francia)./EFE
Los camioneros se suman a los paros mientras los estudiantes ya han cerrado varios institutos
Los franceses se echan a las calles para protestar contra la reforma del Gobierno de Sarkozy al sistema de pensiones y logran afectar a un sector importante de las comunicaciones en el país galo. Estos hechos se producen a modo de antesala de la octava huelga general que tendrá lugar el próximo martes.
Después de cuatro días consecutivos de paros, el bloqueo de las refinerías francesas continúa y la consecuencia de la disminución en el suministro de combustible ha sido la reducción de ciertos servicios de ferrocarril y la cancelación de vuelos.
Las doce refinerías del país fueron bloqueadas ayer y los sindicatos tenían previsto mantenerlas cerradas hoy, cuando está convocada una nueva jornada de manifestaciones en las calles de diferentes ciudades del país, la novena convocatoria de estas características desde marzo pasado.
La policía usó gas lacrimógeno contra estudiantes que se manifestaban en Lyon
Baile de cifras
El Gobierno está decidido a seguir adelante con la reforma, alegando que es la única manera de reducir un creciente déficit de 32.000 millones de euros anuales que alcanzará los 50.000 millones de euros en el 2020.
Según los datos del Ministerio del Interior, a falta de contabilizar la participación en París y Marsella, las dos principales ciudades del país, 340.000 personas salieron a las calles en diferentes ciudades del país. Eso supondría 40.000 manifestantes menos que en la pasada jornada de protesta convocada en un sábado, el pasado día 2.
También marca un descenso con respeto a la jornada de huelga general del pasado martes, cuando a media jornada el Gobierno contó 500.000 manifestantes. Al final de la jornada, Interior aseguró que la participación el pasado día 2 fue de unos 900.000 manifestantes.
Los sindicatos, por su parte, aseguraron que el número de manifestantes es similar al registrado el pasado día 2, la única fecha con la que se puede comparar ya que también fue fin de semana e insisten en que seguirán llevando suficientes personas a las calles como para hacer que el Gobierno vuelva a plantearse la solución.
Suma de fuerzas
Los sindicatos esperan tener hoy una gran respuesta a su llamamiento a las movilizaciones contra el retraso de la edad mínima de jubilación de 60 a 62 años y de 65 a 67 para cobrar el total de la pensión.
Para ello cuentan con el aporte decisivo de los estudiantes, que desde las manifestaciones del pasado martes han continuado con sus protestas, cerrado institutos y con concentraciones en diferentes ciudades.
La principal preocupación del Gobierno para el fin de semana es que éstos se vuelva violentos. Es por ello que la policía antidisturbios ya intervino ayer en Lyon, utilizando gas lacrimógeno para dispersar a los manifestanes.
Los camioneros suman a la huelga su capacidad para cortar carreteras
Mientras, decenas de estudiantes han sido arrestados en todo el país y varios policías resultaron heridos.
En otra señal de la creciente fuerza que gana la postura de evitar el aumento de la edad de jubilación de 60 a 62 años, los conductores de camiones (los pesos pesados de las protestas en Francia debido a su capacidad para cerrar los caminos) también han atendido el llamamiento para sumarse a la acción.
Maxime Dumont, líder de la sección de camiones del sindicato CFDT, señaló que los conductores podrían bloquear los depósitos de combustible, las refinerías y las bodegas de alimentos, cerrar los caminos o conducir lentamente por ellos.
"En el sector de transportes nosotros podemos hacer un poco más para ayudar a los trabajadores. Nos vamos a sumar al movimiento para que el Gobierno ceda", anunció Dumont.
Los aeropuertos tuvieron que recurrir a las reservas de combustible almacenadas
Comunicaciones no garantizadas
La falta de combustible obligó ayer al cierre de un centenar de gasolineras, aunque la patronal del sector precisó que se trata de problemas puntuales y descartó que, por el momento, haya problemas de abastecimiento.
Lo mismo sucedió con los depósitos de los aeropuertos, que no recibieron combustible, por lo que tuvieron que aprovisionar a los aviones con las reservas almacenadas.
En la empresa pública de ferrocarriles los paros provocaron la anulación de numerosas líneas y problemas en el resto.
Las conexiones internacionales no están garantizadas, incluidas las de España, y solo circularándos de cada tres trenes de larga distancia previstos para hoy y mañana.
En provincias la situación es más complicada y la empresa anuló tres de cada cuatro trenes interprovinciales de alta velocidad. Los transportes públicos de París circularon con normalidad con excepción de alguna línea de cercanías.

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