Israel está tratando de impedir un acuerdo armamentístico entre Rusia y Siria ante el temor de que las armas puedan llegar a manos de la milicia chií libanesa Hezbolá, informa este viernes, el diario israelí Haaretz.
A fines del 2009, Nasrallah dijo que Hezbolá tenía 30.000 cohetes. Israel estima que ahora cuenta con 40.000.
IAR Noticias /
Agencias
De acuerdo con ese rotativo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, telefoneó a su homólogo ruso, Vladimir Putin, solicitándole el cese de la venta de armas, entre las que se incluye un sistema avanzado antimisiles.
Se trata de un acuerdo por el que Moscú vendería a Damasco el misil de crucero supersónico P-800 Yakhnot, un arma que Israel considera que podría suponer un grave peligro para sus embarcaciones de Marina en el Mediterráneo.
En la conversación con Putin, Netanyahu le dijo que misiles antitanque que Rusia había entregado a Siria fueron posteriormente transferidos a Hezbolá y empleados para atacar a tropas del Ejército israelí en el conflicto armado que libraron el Estado judío y la milicia chií en el verano de 2006 en el sur libanés.
El primer ministro israelí también se refirió a un incidente en el que misiles contra barcos C-802 de fabricación china y adquiridos por Siria fueron empleados por el grupo chií para atacar a un destructor israelí frente a Beirut en aquel conflicto bélico hace cuatro años.
En este contexto, Ehud Barak tiene previsto viajar a Moscú en la que será la primera visita de un ministro de Defensa israelí a la capital rusa, donde analizará la situación con su homólogo, Anatoly Serdyukov.
Destacadas fuentes oficiales israelíes citadas por el Haaretz dijeron que Israel y Rusia se encuentran embarcadas en un diálogo sobre los acuerdos de armas que Moscú firma con actores de Oriente Medio.
Frontera peligrosa
En tanto, y lego de un período de relativa calma, recrudecen las tensiones en la frontera entre Israel y El Líbano, y los mandos militares israelíes dicen que Hezbolá emplaza combatientes y armas en pueblos al sur del Líbano y construye una red secreta de depósitos de armas, refugios y puestos de comando en preparación para una guerra.
La movilización se produce cuatro años después de una incursión de guerrilleros de Hezbolá en territorio israelí que desató una un bombardeo de 34 días y una fracasada incursión terrestre isralí de 34 días, que dejó más de 1400 muertos y 5000 heridos entre la población libanesa.
Un recordatorio de la alta explosividad de la zona se produjo el 3 de agosto, cuando soldados libaneses dispararon contra efectivos israelíes que despejaban unas malezas del lado israelí de la frontera. Un oficial israelí murió y otro resultó gravemente herido. Israel respondió despachando un helicóptero que mató a dos solados libaneses y a un periodista.
Hezbolá, supuestamente armado por Irán y Siria y más fuerte que el ejército libanés, no se involucró en el episodio del 3 de agosto. Pero su líder, el jeque Hassan Nasrallah, dijo que intervendrá si se repite algo parecido. Agregó que si estalla la guerra, dispararán cohetes hacia Tel Aviv.
Las revelaciones de Israel acerca de los preparativos de Hezbolá parecen tener dos objetivos: demostrar el alcance de sus servicios de espionaje y dejar sentado que si hay otra guerra y mueren muchos civiles, será porque Hezbolá movilizó armas y efectivos.
Los militares israelíes dicen que Hezbolá cambió de estrategia desde la última confrontación y que trasladó armas y combatientes de zonas rurales a pueblos. El objetivo sería evitar ser descubiertos y usar a los civiles como escudo si estalla un conflicto.
Agregan que todo esto sucede bajo las narices de 12.000 soldados de fuerzas de paz de las Naciones Unidas, que, según ellos, realizan hasta 340 patrullas diarias en el sur del Líbano pero tropiezan con una población hostil y normas que les impiden inspeccionar propiedades privadas.
En una entrevista con la AP en Monte Adir, desde donde se divisa la frontera, una oficial israelí apunta hacia el pueblo de Aita al-Shaab. Señala uno de los edificios del extremo sur, una estructura blanca que aloja niños con trastornos mentales, y dice que es usado por Jezbolá.
La guerrilla usa varios edificios del centro de Aita al-Shaab, dice la militar, y decenas de combatientes se movilizan por casas y por túneles subterráneos. La informante no permitió que se divulgase su nombre porque se trataba de datos delicados.
En el pueblo también hay depósitos de armas enviadas por Irán a través de Siria, indicó.
Añadió que los guerrilleros tienen unos 5.000 efectivos operando entre la frontera y el río Litani, una faja de entre cinco y 30 kilómetros (tres y 18 millas) en la que supuestamente no puede haber combatientes, según el cese al fuego acordado en el 2006.
A fines del 2009, Nasrallah dijo que Hezbolá tenía 30.000 cohetes. Israel estima que ahora cuenta con 40.000.
Las fuerzas de paz sostienen que no detectan una movilización de Jezbolá e Israel no ofrece pruebas de sus afirmaciones, aduciendo que no puede comprometer sus fuentes.
En julio, el ejército israelí divulgó mapas, fotografías y una simulación 3D de calles y casas de otro pueblo libanés, Khiam.
La simulación muestra un depósito de armas, un edificio ocupado ilegalmente y otro pintado de rojo, ubicado a 130 metros de una escuela, de color azul. Un mapa señala 12 sitios donde supuestamente hay armas almacenadas y tres puestos de comando.
El mensaje de Israel es claro: Si estalla otra guerra, morirán muchos civiles.
Los israelíes sufrieron problemas organizativos y de abastecimiento, y fueron muy criticado por la cantidad de civiles muertos. Esas críticas recrudecieron luego de la ofensiva de Gaza hace dos años.
La frontera, no obstante, ha estado tranquila los últimos cuatro años.
Israel dice que las fuerzas de paz no detectan la presencia de combatientes porque tienen prohibido revisar viviendas.

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